miércoles, 9 de marzo de 2016

Me dejaste una cicatriz con tu nombre

Hay personas que pasan por la vida de puntillas, sin hacer ruido, apenas una leve caricia en el corazón. Pero tú no, tú no eras de esas personas. Tú eras de todo o nada, no te iban las medias tintas.  Fuiste como un tsunami, como un volcán en erupción, como una tormenta en el desierto.
Desde el primer momento en el que te vi con esos labios rojos y tus vaqueros desgastados supe que traías problemas, que no pasarías por mi vida de puntillas, sino que llegarías, la pondrías patas arriba y bailarías sobre el desorden. No me convenías, de hecho no le convenías a nadie, pero ahí estaba yo, esperando como un tonto ser parte de tu vida. No me arrepiento de nada y menos de conocerte a ti. Me dejaste una cicatriz con tu nombre, pero me enseñaste a vivir. Eso es lo que hacen las personas como tú, te marcan con fuego en la piel, puede doler al principio, pero, al final, te das cuenta que te han enseñado a vivir.

5 comentarios:

Mery Tapices dijo...

uff , yo tengo una marca así he conocido muchas personas que me han marcado muchísimo pero si creo que tengo una de esas marcas de esas personas que te cambian para bien o para mal pero que desde que las conociste no eres la misma
y duele claro pero es mejor que haya ocurrido que que nunca conozcas gente que te haga vivir así patas pa'arriva

un saludo

ℒ. dijo...

Joder, me encanta! cómo puedes escribir así? te felicito, lo leí tres veces, hay demasiado fuego por aquí...

Por cierto, no borré tu comentario de mi entrada, tuve un problema y no sé como desapareció y tuve que publicarla de nuevo... :(

Un abrazo.

Marta Bartac dijo...

Dejo de doler pero se quedó la marca.
Demasiado fuego, después del fuego viene la ceniza.
Lo quema todo, hasta que ya no queda nada.
Bonito texto.

Pásate un saludo.

elcaosdediciembre.blogspot.com

Y. dijo...

Venía solo a decirte que ya no soy lovelysmileforever.blogspot.com sino tormentasycenizas.blogspot.com.es pero...
después de esta entrada tengo que quedarme.
Esas personas son las que más duelen, y hay pocas que después no se arrepienten de nada. Creo que nadie debería arrepentirse del dolor, de la gente que te hace sentir vivo, que te hace arriesgarte, arriesgarlo todo, que te arroja al vacío y te hace vivir, gritar, soñar.

No te arrepientas, no te arrepientas nunca. Cada cicatriz, aunque duela, te hace sentir vivo, humano.

Un beso gigante, y aquí tienes a una seguidora más.

18 susurros del viento dijo...

Ojalá todos sintamos ese quemazón, esa huella, ese dolor.. porque sólo así tendremos la seguridad de estar vivos.
Preciosas tus palabras, como siempre...
Mil besos!