viernes, 13 de septiembre de 2019

Nos quedamos con los sentimientos en el corazón

Recuerdo con nostalgia nuestras conversaciones hasta las tres de la mañana, despertarme por la mañana y sonreír como una idiota al ver que tenía un mensaje tuyo, ponerme nerviosa al saber que te iba a ver ese día. 
A veces, mi mente me juega una mala pasada, porque, sin previo aviso, vuelves a mis recuerdos, sin yo quererlo. Y siento un pellizco en el corazón al recordar todo lo que pudimos ser y no fuimos... Porque fuimos unos cobardes, tanto tú como yo. Yo, por miedo a que no te importase y tú, por miedo a que yo te importase demasiado. Y así nos quedamos los dos, con las ganas de saber qué habría pasado, con las palabras en los labios y los sentimientos en el corazón. 

lunes, 9 de septiembre de 2019

Incendiaste mi vida

Apareciste en mi vida sin previo aviso, la revolucionaste y te pusiste cómodo en ella. Te dejé campar por ella a tus anchas y sembrar el caos en mi día a día, te di el combustible necesario para incendiar todos mis cimientos y te di una parte de mí que ni sabía que existía. Juntos construimos un castillo de naipes que terminó por desmoronarse tal y como llegaste, sin darme cuenta. Fuimos sin ser, estuvimos sin estar... Y ahora ya no sé ni qué coño soy.  

domingo, 21 de enero de 2018

Compañera de batallas

Mi compañera de batallas, infatigable, única, tú. Siempre estás ahí, cuando caigo para darme una mano, cuando estoy en la cima para disfrutar juntas de las vistas. Tenemos heridas en la piel que muestran una vida de guerras y tenemos cicatrices en el alma que muestran que seguimos aquí. Sé que, haga lo que haga o diga lo que diga, seguirás al pie del cañón, dispuesta a destrozar a cualquiera que ose retarnos.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Momentos eternos

¿Nunca has deseado que un momento se haga eterno? ¿Que las manecillas del reloj se detengan indefinidamente para poder bucear en ese momento un poco más? Eso es lo que siento ahora mismo, el deseo de parar el mundo por estar viviendo en un momento eterno constante. Es como estar dentro de un sueño del que no quiero despertar, pero del cual sé que lo haré, tarde o temprano.
Todo ocurre a cámara lenta, pero, a la vez, en un parpadeo. El tiempo es relativo, los minutos y las horas dejan de importar. Solo se cuenta el tiempo en experiencias, en momentos imborrables. Lo único que importa es el aquí y ahora, el carpe diem, el ahora o nunca.