domingo, 24 de abril de 2016

Nos enamoramos de casualidad

Nos enamoramos de casualidad, de repente. Recuerdo que era un domingo de abril. Tú jugabas con las palabras de El amor en los tiempos del cólera. Yo jugaba a atrapar momentos entre los dedos y, sin darme cuenta, te atrapé a ti. Nos quedamos unidos en la misma telaraña llamada vida.  Poco a poco, tímidos al principio y atrevidos después, empezamos a tejer momentos juntos. Inolvidables. Increíbles. Únicos.
Pasaban los días y los meses, y ahí seguíamos nosotros. Juntos, como dos gorriones en un cable de alta tensión. Sin miedo a nada y seguros de nosotros mismos, porque nos gustaba ese nosotros. Ese nosotros podía dar la vuelta al mundo, saltar en paracaídas o nadar en tiburones. Iba a seguir ahí, pero nada es eterno.
Nos quisimos sin quererlo, fue de casualidad. Pero nos fuimos olvidando casi sin darnos cuenta. Y ahora yo estoy aquí y tú, tú no.  

6 comentarios:

ℒ. dijo...

Es triste pero todo acaba teniendo un final.

Un fuerte abrazo.

Rocio Teves dijo...

Un texto excelente verdaderamente. El final es para pensarlo. Besos!

http://cocojetaimeblog.blogspot.com.ar/

Lola Glez dijo...

Qué bonito!
''como dos gorriones en un cable de alta tensión''
Me ha flipado esa frase.
un besito!
www.humanfilters.blogspot.com

Ino dijo...

Lo que se anida en el alma ni se olvida...sigue latente sin prejuicios,sin misivas,y tal vez sin algún suspiro

Elendilae dijo...

Que pena de aquellos comienzos tan fieros que se consumen sin querer, o queriendo, pero que se desvanecen con el tiempo...

Besitos

Miss Poessía dijo...

¡Hola, Eme! ;)
Primero que nada, he de decirte que no sé como he llegado hasta aquí, pero me alegro de que las bellas casualidades de la vida me hayan traído hoy a este rinconcito tan especial... He comenzado a leer un par de entradas y me has enganchado por completo, de verdad, así que ahora seguiré leyendo un rato y espero regresar pronto.

En cuanto a la entrada, me ha encantado cómo has descrito el principio de la historia y también el final. La última frase me gusta mucho porque es sencilla pero creo que, al mismo tiempo, esconde una brutal complejidad por todo lo que implica. Es cierto eso que dice Sabina de que «lo peor del amor es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos». Creo que lo has descrito muy bien.

No creo que pueda seguirte porque antes tenía Blogger y me acabo de pasar a Wordpress, pero te he puesto en favoritos así que me tendrás por aquí a menudo (espero). Por cierto, ya que he escrito lo de Wordpress, si quieres pasarte esta es mi dirección: misspoessia.wordpress.com. Pero vamos, que no hay ninguna obligación, yo con haber pasado por aquí ya estoy más que satisfecha...

Un abrazo.